Tras el impacto y éxito rotundo que significó la histórica serie de exhibición disputada en la Ciudad de México en 2024 entre los Diablos Rojos del México y los New York Yankees, en el béisbol de las Mayores ha quedado un deseo mutuo claro: volver lo antes posible.
Aaron Boone, mánager de los “Bombarderos del Bronx”, expresó de manera contundente la intención de la franquicia neoyorquina de retornar a territorio azteca, destacando la inigualable pasión, entrega y entusiasmo que la afición mexicana transmite desde las tribunas.
Para la organización más ganadora en la historia de las Grandes Ligas, pisar suelo mexicano no fue solo una parada más en el calendario de pretemporada. Se trató de una experiencia cultural y deportiva que conmovió profundamente a peloteros, cuerpo técnico y directiva, reafirmando que México es una de las plazas con mayor devoción por el “Rey de los Deportes” fuera de Estados Unidos.
La admiración de Aaron Boone por el público mexicano
Durante una conferencia de prensa sobre la internacionalización de la MLB, el piloto de los Yankees, Aaron Boone, llenó de elogios a la afición mexicana tras el inolvidable ambiente que experimentaron en el Estadio Alfredo Harp Helú de la capital del país.

Boone fue tajante al señalar que la vibra que se sintió en la tribuna superó cualquier expectativa y que todo el plantel quedó maravillado con el calor del público. De acuerdo con el manejador neoyorquino, disputar encuentros con esa atmósfera festiva, donde el apoyo no cesa desde la primera hasta la última entrada, es una motivación adicional para el equipo.
“Nos encantaría volver a México. La pasión de sus aficionados es algo verdaderamente único y especial. Fue una experiencia increíble para todos nosotros, desde los jugadores jóvenes hasta los veteranos. La forma en que viven el béisbol es contagiosa”, ha resaltado Boone en sus encuentros con la prensa, reiterando que la puerta para futuros compromisos de la franquicia en México está más que abierta.
Las palabras del estratega no son casuales. La logística, la calidez del recibimiento y el nivel competitivo observado en el diamante dejaron la vara muy alta. Para la dirigencia de Nueva York, México se ha consolidado como un destino prioritario en sus planes de expansión de marca e interacción con sus millones de fanáticos internacionales.
Yankees en México

Aunque la reciente visita de los Yankees generó un furor mediático sin precedentes, la historia de los neoyorquinos en territorio mexicano se remonta a mediados del siglo XX. La primera vez que la franela de las rayas delgadas pisó suelo azteca fue en marzo de 1947. En aquella ocasión, los Yankees jugaron una serie de exhibición frente a una selección de peloteros de la Liga Mexicana de Béisbol en el icónico y ya desaparecido Parque del Seguro Social en la Ciudad de México, marcando el inicio de una relación histórica.
Tuvo que pasar más de dos décadas para que la novena de Manhattan regresara a la capital azteca. Ocurrió en marzo de 1968, en una cita histórica que quedó grabada con letras de oro en los anales del deporte nacional. Los Yankees viajaron con una nómina plagada de leyendas, entre las que destacaba el mítico Mickey Mantle. En esa visita disputaron tres encuentros: dos contra los Diablos Rojos del México y uno frente a los Tigres Capitalinos.
Aquel viaje de 1968 regaló uno de los episodios más gloriosos del béisbol mexicano cuando los Diablos Rojos derrotaron 5-3 a los Yankees en el primer juego de la serie, impulsados por una actuación memorable del lanzador ramonense Ramón “Diablo” Montoya y el histórico jonrón del puertorriqueño Víctor Pellot contra los pitcheos de Nueva York.
Tuvieron que transcurrir 56 largos años para que los Yankees volvieran a pisar la Ciudad de México. En marzo de 2024, la sequía llegó a su fin cuando el equipo neoyorquino regresó al país para disputar una histórica serie de dos juegos de exhibición contra los Diablos Rojos en el Estadio Alfredo Harp Helú. Con lleno absoluto en ambas jornadas, la fiesta del béisbol reconfirmó el magnetismo de la escuadra neoyorquina en México, sembrando la semilla para que directiva y cuerpo técnico manifestaran su deseo inequívoco de convertir estas visitas en un evento más recurrente.

La legión mexicana en los Yankees de Nueva York
La conexión entre los New York Yankees y México no se limita únicamente a los juegos de exhibición celebrados en el país; también se ha forjado en el campo a través de los peloteros aztecas o de ascendencia mexicana que han tenido el honor de portar la legendaria camisola de las rayas pinstripes.
A lo largo de la historia de Major League Baseball, cerca de una veintena de peloteros nacidos en México o de raíces aztecas han formado parte de la organización neoyorquina, dejando una huella imborrable en diferentes épocas de la franquicia.
El primer mexicano de nacimiento en jugar para los Yankees fue el chihuahuense Rubén Amaro Sr., quien llegó al equipo en 1966 como un sólido utility de cuadro interior. Posteriormente, en la década de los setenta, destacó Celerino Sánchez, un infielder veracruzano inolvidable que resguardó la tercera base entre 1972 y 1973. Años más tarde, otro sonorense legendario, Aurelio Rodríguez, vistió la franela en la temporada 1980-1981, donde llegó a disputar la Serie Mundial de 1981 frente a los Dodgers de Los Ángeles.

El nombre de Fernando “El Toro” Valenzuela, la mayor leyenda del béisbol mexicano, también está vinculado con el Bronx. Aunque inmortalizó su carrera con los Dodgers, en 1990 tuvo un breve paso en los entrenamientos de primavera y en ligas menores con la organización neoyorquina antes de continuar su camino en las Mayores, un hito que enriqueció el romance entre el pitcheo mexicano y la nave neoyorquina.
El bullpen neoyorquino ha contado con bazas aztecas de enorme calidad. Destaca el derecho veracruzano Narciso Elvira, quien lanzó para los Yankees en 1990. Más tarde, el sonorense Luis Ignacio “Chicote” Ayala defendió la franela en 2011 con un relevo sumamente solvente. En fechas más recientes, el mochiteco Luis Cessa se convirtió en una pieza clave del cuerpo de relevistas neoyorquinos entre 2016 y 2021, logrando una de las estancias más prolongadas para un mexicano en el roster neoyorquino. Asimismo, el sonorense Giovanny Gallegos inició su andar en Grandes Ligas luciendo los colores de los Yankees en 2017 y 2018, y el zurdo sinaloense Victor González aportó su experiencia al pitcheo de Nueva York.
En el ataque y la receptoría, los neoyorquinos contaron con el cátcher regio Alex Treviño en la década de los ochenta, además del parador en corto Alfonso “Houston” Jiménez, un referente defensivo que jugó en la campaña de 1988. También vale la pena mencionar al infielder Ramiro Peña, originario de Monterrey, quien formó parte del plantel campeón de la Serie Mundial en 2009, logrando un anillo de Serie Mundial vistiendo la icónica franela.
En tiempos recientes, la presencia de raíces mexicanas se ha mantenido viva y vibrante. El jardinero Alex Verdugo, internacional con la selección mexicana de béisbol en el Clásico Mundial, asumió la responsabilidad de defender los jardines en el Yankee Stadium. Asimismo, peloteros con ascendencia azteca como el receptor Austin Barnes y el versátil infielder Isaac Paredes han tenido vínculo en la órbita de las Mayores conectando a la afición mexicana con el club más mediático del planeta.
